DESARROLLO DE LA ORTOGRAFIA 

Tener buen ortografía" es una expresión que significa que los alumnos escriben con precisión y en su orden apropiado las letras que componen una palabra. También incluye el uso del acento gráfico o tilde y de los signos de puntuación. El aprendizaje de la ortografía tiene un carácter evolutivo; generalmente al finalizar el ciclo de la educación básica, los alumnos no han adquirido totalmente la correcta ortografía de las palabras. 

Las sugerencias que se presentan a continuación se refieren a recomendaciones generales, al aprendizaje de la puntuación, acentuación y aprendizaje de reglas ortográficas y a la atención a niños con necesidades especiales en su dominio.

SUGERENCIAS 


Recomendaciones generales 

1. Integre naturalmente el proceso de enseñanza/aprendizaje de la ortografía dentro de un programa de desarrollo del lenguaje y favorezca en forma permanente la práctica de escribir con un propósito 

claro para sus alumnos: por ejemplo una campaña ecológica implica que los niños escriban afiches, recomendaciones, cartas a la dirección de la radio o de un periódico. El propósito de confeccionar un Diario Mural o hacer otro tipo de publicación de los escritos del curso o la recopilación de leyendas de la localidad, también motiva a los alumnos a preocuparse de la ortografía y de otros aspectos formales del lenguaje escrito. Esta preocupación es más evidente cuando los niños saben que su escritura será leída por sus padres o por los compañeros de otros cursos.

2. Ayude a sus alumnos a comprender que una correcta ortografía mejora la calidad de la expresión escrita y, por ende, de la comunicación. La dificultad que significa llegar a dominar una correcta ortografía no implica que Ud. deba dedicarle demasiado tiempo. Gran parte del horario que se utiliza en dominarla debería dedicarse a estimular otras funciones de lenguaje oral y escrito y del pensamiento.

3. Apoye a sus alumnos en el aprendizaje de los fónicos, conjuntamente con la inmersión dentro de un mundo letrado, cuando les está enseñando a leer. 


 
Los alumnos que han aprendido a leer con métodos fónicos tienen mejor ortografía porque efectúan menos inversiones y sustituciones de letras, analizan mejor los componentes de las palabras y asocian cada fonema a su correspondiente articulación y a la letra (grafema) que la representa. Este aprendizaje inicial se refuerza si se le apoya con un gesto correspondiente a cada fonema.

4. Estimule la práctica de la lectura en sus alumnos. Los buenos lectores, con muy pocas excepciones, tienen buena ortografía. El que lee no sólo comprende las palabras sino que "ve" sus características ortográficas. Para saber que "zanahoria" tiene "z" y "h" es necesario haberla visto escrita dado que la palabra oral carece de esa información. Por otra parte, los malos lectores generalmente tienen mala ortografía por su escasa familiaridad con las palabras escritas. Esta conciencia de la relación entre lectura y ortografía debe redundar en no gastar demasiado tiempo en prácticas de aprendizaje de la ortografía de dudoso valor, tales como hacer escribir palabras aisladas, un gran número de veces.

5. Apoye a los alumnos para realizar un plan de autocorrección individual o interactiva de sus errores ortográficos. Este se facilita cuando ellos tienen un propósito claro para efectuar la corrección. Por ejemplo la elaboración de escritos para ser mostrados a los padres o exhibidos en el diario mural. Cuando los niños saben que sus escritos serán leídos por otros sienten natural la revisión y corrección formal de sus textos.
 
 

 

6. No interrumpa el proceso creativo de la escritura, corrigiendo las faltas de ortografía
(por ejemplo si el alumno está escribiendo un chiste o un cuento). la intervención debe limitarse a responder a las preguntas de los niños y a estimular la revisión individual e interactiva de sus textos, una vez terminados.

7. Destaque en primer lugar los aciertos ortográficos que efectúan los alumnos. Por ejemplo, si una niña ha escrito: "Yo obserbé que las plantas crecen mejor cuando reciben luz solar," hágale notar que en esa oración había muchas probabilidades de cometer errores tales como el uso de mayúscula al iniciar la oración, el uso de la b, de la c y de la z... y que sin embargo, ella sólo cometió una equivocación.

8. No corrija las faltas de ortografía o las omisiones de signos con un lápiz rojo o marcando círculos porque así sólo destaca y fija los errores en la memoria. En vez de eso coloque un mismo número bajo cada error ortográfico. Luego, en una hoja aparte, escriba el criterio de respuesta correcta que explica la numeración colocada bajo cada palabra.

Por ejemplo: 

El número 1 corresponde a la aplicación de la siguiente regia: "Se coloca acento ortográfico en las palabras agudas terminadas en vocales, n y s".
El número 2 corresponde a la regla" Se utiliza la mayúscula al comenzar, después de los puntos seguido y aparte, etc.

 
Finalmente, el mismo niño relee su escrito y se autocorrige de acuerdo a esa pauta numerada, reforzando así el descubrimiento y la memorización de las reglas de ortografía.

9. Estimule a sus alumnos a formar un inventario progresivo de palabras con dificultades ortográficas que ya dominen. Puede también confeccionarse un inventario común a todo el curso en tarjetas ordenadas alfabéticamente, para ser consultado en caso de dificultad.

10. Aproveche la instancia formal dada por la enseñanza de la ortografía para apoyar a sus alumnos a mejorar la presentación de sus escritos, mediante el buen manejo de los márgenes y la diagramación.

Puntuación

1. Estimule la toma de conciencia de sus alumnos sobre la necesidad de utilizar los signos de puntuación: interrogación, exclamación, coma, puntos seguido, aparte, etc., a través de contarles una anécdota o narración en forma rápida, sin expresión ni pausa y luego contarles lo mismo, pero con la expresión y pausas normales. Transcriba ambas versiones por escrito, es decir, una sin y otra con los signos correspondientes, con el fin que los niños descubran su razón de ser. Destaque los signos con color.

2. Realice la misma actividad utilizando un registro de experiencia, es decir, una narración, anécdota 

o vivencia dictada por el propio niño. En una primera instancia, escriba el texto sin puntuación y léalo monótonamente. Luego léalo con las expresiones y pausas adecuadas. Luego coloque junto con los alumnos los correspondientes signos.

3. Pídales que le cuenten una experiencia, una narración o una anécdota y dígales a continuación que las encuentra tan interesantes que merecen ser escritas. Luego, transfórmese en "editor" del habla de los niños; es decir, reproduzca el lenguaje empleado sin cambiar el vocabulario ni las estructuras de las oraciones. Escriba la experiencia, narración o anécdota a máquina si la tiene, o bien cópielas con una clara letra imprenta minúscula. Agrégueles los signos de puntuación, exclamación, interrogación, acentuación y vele por la correcta ortografía. Así, los niños observarán, a partir de su habla, las características típicas del lenguaje escrito.

4. Presente a sus alumnos dos textos para que tomen conciencia de cómo los cambios de puntuación afectan las ideas. Luego comente con ellos las razones del uso de los signos. Por ejemplo:
 
 
 
 
 
 
 

 


 
A. Apenas apareció tu papá en la escuela, todos los niños empezaron a portarse mal. Con la maestra tu papá no tuvo susto en ningún momento.

B. Apenas apareció tu papá en la escuela. Todos los niños empezaron a portarse mal con la maestra. Tu papá no tuvo susto en ningún momento.

5. Estimule a sus alumnos para que se dicten mutuamente un texto en forma conversacional. El que desempeña el rol de alumno escribe y coloca los signos de expresión y pausa, el alumno que hace de profesor comprueba cómo lo hizo.

6. Presente a sus alumnos un texto completo sin puntuación y pídales que exploren las posibilidades compresivas que ofrece el manejo de los signos. Para este fin se puede presentar una ficha de comprensión de lectura con los signos y mayúsculas omitidos.

Acentuación

1. Recuerde que la toma de conciencia del acento, desde el punto de vista prosódico, puede iniciarse desde los primeros años de la escolaridad; sin embargo, el aprendizaje sistemático del uso del tilde se logra alrededor del tercer año básico.

2. Emplee actividades lúdicas (rondas, cantos, rimas) y otras para estimular el aprendizaje de la acentuación de las palabras a través de la toma de conciencia por parte de los niños de la mayor intensidad con que se pronuncia una sílaba dentro de la palabra.

3. Estimúlelos a discriminar la sílaba tónica destacándola dentro de la palabra mediante palmadas, golpes de pie, rayas sobre el pizarrón o sobre la mesa de arena.

4. Utilice materiales didácticos como los "Foninaipes" para identificar la sílaba tónica de las diferentes palabras representadas por las ilustraciones. Invítelos a clasificarlas.

5. Presénteles palabras escritas o impresas y solicíteles que coloreen o enmarquen la sílaba tónica.

6. Realice ejercicios de denominación del orden de los elementos de una secuencia según su ubicación: último, penúltimo y antepenúltimo. Pídale a los niños


 
que identifiquen el último carro de un tren, el penúltimo día de la semana, el antepenúltimo mes del año, la última ilustración de una historieta, etc.

7. Realice esta misma actividad de denominación según el orden de ubicación de las palabras dentro de una oración.

8. Realice el mismo ejercicio con las sílabas de una palabra.

9. Enseñe a los niños, si es necesario, el nombre que reciben las palabras de acuerdo a la sílaba acentuada:

  • palabras agudas cuando se acentúa la última sílaba.
  • palabras graves cuando se acentúa la penúltima sílaba.
  • palabras esdrújulas cuando se acentúa la antepenúltima sílaba.


10. Destaque la relación entre el orden de las sílabas y la denominación de la palabra. Por ejemplo, la palabra canción está acentuada en la última sílaba y por eso recibe el nombre de "palabra aguda".

11. Refuerce la memorización mediante actividades 

de clasificación de las palabras con tilde, en diversos textos, ya sean literarios, funcionales o elaborados por los mismos niños.

12. Explique las razones prácticas de ciertas convenciones. Por ejemplo, en algunas palabras homónimas el acento sirve para diferenciar su significado (te/ té, mas/más); la acentuación sirve para marcar en el lenguaje escrito las pausas del habla. Estas explicaciones favorecen una mejor comprensión del fenómeno ortográfico por parte de los alumnos.

Aprendizaje de las reglas de ortografía

1. Estimule el descubrimiento de las reglas de ortografía que presentan pocas excepciones en su aplicación y por lo tanto tienen valor práctico, a través de presentarle a sus alumnos bastantes ejemplos de palabras que las ejemplifiquen.

2. Cuando sea necesario dé explicaciones de los casos de reglas lógicas. Por ejemplo el uso de la "u" muda en "que"-"qui"; "gue":"gui", dado que, en caso contrario, las sílabas sonarían "ce-ci" o "ge-gi".

3. Cuando sus alumnos ya escriban de corrido, estimúlelos a que autocorrijan sus escritos, sobre la base de reglas conocidas que ellos manejen.

4. Dé oportunidades a sus alumnos para que apliquen


 
 las reglas de ortografía en la escritura de textos funcionales, personales, creativos, etc.

5. Estimule a sus alumnos a formar conjuntos de palabras con el fin de ayudarles a descubrir y recordar reglas.
 

Atención a niños con necesidades especiales

1. Proporcione apoyo multisensorial a sus alumnos que escriban con muchas faltas de ortografía en comparación con el rendimiento de sus compañeros de curso, presentándoles palabras en tarjetas escritas con caracteres simples, trazos gruesos, destacando la dificultad ortográfica con determinado color.

2. Sobre la base de esas palabras, pídales que realicen los siguientes pasos:
 

  • Copiar las palabras mirando el modelo.
  • Mirar la palabra cuidadosamente
  • Pronunciarla en forma correcta con naturalidad, lentitud y claridad mientras se mira su forma escrita.
  • Tapar la palabra, imaginaria, pronunciarla y deletrear cada letra en su secuencia correcta.
  • Autodictarse la palabra sin mirarla.
  • Comprobar su precisión ortográfica. Si hay equivocación comenzar de nuevo.


3. Utilice de preferencia para su trabajo correctivo, las palabras que los niños usan con mayor frecuencia en sus textos escritos. Si es necesario puede consultar la lista de palabras que se incluye al final del presente módulo.

4. Utilice letras movibles con el fin de que los niños elijan las letras correspondientes a la palabra en estudio.

Otros recursos

1. Realice juegos ortográficos como crucigramas.

2. Use palabras homónimas en oraciones para apreciar distintas letras o acentos según el contexto. Por ejemplo:

Sergio tuvo que hacer un dibujo;
Juanita utilizó un tubo plástico en su experimento.

3. Ejercite plurales, especialmente los plurales irregulares.

 


 
4. Estimúlelos a componer y descomponer palabras compuestas.

5. Estimúlelos a agregar prefijos y sufijos a las palabras raíces y comprobar su efecto en el significado.

6. Apoye a sus alumnos a ejercitar el manejo práctico del diccionario.

7. Estimúlelos a identificar raíces de palabras y a buscar la historia u origen de determinadas palabras, es decir, su etimología.

8. Al enseñar y evaluar la ortografía utilice palabras, dentro de contextos, que se usen frecuentemente en la escritura. Palabras como "substancia","inexorable" o "Jezrael", rara vez las emplearán los niños en su expresión escrita, a diferencia de palabras como la ahí", "ahora", 'también" o "siempre". Al final del módulo se incluye una selección basada en el Recuento de Vocabulario Español de lsmael Rodríguez Bou (1952) de las palabras de mayor frecuencia que presentan dificultades ortográficas.

9. Ponga en práctica estas sugerencias y todas las anteriores sólo en contextos significativos para los alumnos y no en ejercicios rutinarios y aislados. Estimule el descubrimiento en todos los aspectos de

a ortografía, más su correspondiente verbalización y aplicación en textos reales y significativos para los alumnos.

UN ESPACIO PARA LA REFLEXION


El enfrentamiento de la ortografía como materia de estudio permite comentar y analizar las razones por las cuales su aprendizaje es difícil para la mayoría. Algunos argumentos para apoyar la reflexión sobre el tema son los siguientes:
 

  • No siempre existe una relación regular entre el fonema y el grafema, es decir entre la letra y su sonido. Por ejemplo la g y la c suenan, de distinta manera si van acompañadas de la e y de la i; la h es muda y también lo es la u en las sílabas gue, gui; que, qui, etc. En el español hablado en nuestro país esta falta de regularidad se ve aumentada porque se pronuncian de la misma manera algunas letras como la s, e, z; la v y la b; la ll y la y.
  • La cierta falta de lógica de la ortografía tiene razones históricas. Inicialmente, al reproducir el lenguaje escrito, se buscaba la total correspondencia entre el fonema y el grafema. Al producirse cambios en el lenguaje hablado, obviamente debían producirse cambios en el 

 
lenguaje escrito. Sin embargo, el lenguaje escrito en la práctica tendió a ser estable y resistente a los cambios en el lenguaje oral. Por ejemplo, en español existen muchos elementos tradicionales, como es el caso de la h, o de la u en el grupo qu y en gue, gui.
 
  • Otra razón que explica la falta de lógica de la ortografía es que el lenguaje escrito se caracteriza por su unidad ortográfica, independiente de la variedad de pronunciación que puede existir entre los hablantes de una misma lengua. Por ejemplo, como se describe más arriba, para el español hablado en Chile y la mayoría de los países hispanoamericanos no hay diferencias en la pronunciación entre la c, la s y la z; sin embargo, en el español escrito, este mismo fonema se representa por los tres grafemas.
  • La unidad ortográfica de los países hispanoparlantes se justifica porque el lenguaje escrito tiende a representar lo formal y es el medio de mantención de las estructuras básicas de la lengua. Por ejemplo, la mantención de la s en los plurales en el español de Chile, así como las d intervocálicas. En caso contrario, sería progresivamente más difícil disfrutar de la literatura latinoamericana si la escritura de cada país se convirtiera en una jerga localista, incomprensible para los lectores de otros países.


Las actividades destinadas a desarrollar la conciencia ortográfica de los alumnos se interrelacionan con la estimulación de todas las modalidades del lenguaje y pensamiento, por ejemplo:

En relación al desarrollo del lenguaje oral
 
  •  Favorecen la buena pronunciación y articulación de las palabras dado que la práctica de la ortografía estimula la toma de conciencia de los sonidos (fonemas) representados por las distintas grafías. Por ejemplo si un niño dice habitualmente: "voyirme pal patio", al escribirlo aparecería: "Voy a irme para el patio".
  • Los procesos de percepción de la sílaba tónica en el caso de la acentuación, del conocimiento de los signos de puntuación, acentuación, la inducción de reglas, etc. permiten que los niños hablen sobre lenguaje; es decir aprendan un "metalenguaje" significativo y de utilidad práctica para ellos.


En relación al desarrollo de la lectura
 

  • Estimulan a los alumnos a tomar conciencia de las características específicas del lenguaje escrito dadas por el uso de letras mayúsculas y minúsculas, los signos de puntuación y acentuación, etc.
  • El dominio de los signos de puntuación y de acentuación favorecen la fluidez, la entonación e inflexión y las pausas de la lectura oral.
  • Estimulan la búsqueda de información bibliográfica

 
sobre las razones históricas del uso de determinadas características ortográficas de las palabras.

En relación al desarrollo de la escritura.
 

  • Favorecen la mantención de un ritmo fluido de escritura tanto manuscrita como dactilografiada, por la seguridad que implica el dominio ortográfico.
  • Aumentan la confianza del alumno en la presentación y publicación de sus distintos escritos y por ende, en su aceptación por parte de los otros.
hlhkl
j
j
j
j
j
j
j
j
j

 
Palabras de uso frecuente con dificultades ortográficas

Selección basada en las primeras 500 unidades léxicas del Recuento de vocabulario español de lsmael Rodriguez Bou. Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico 1952, Editado por OEA y UNESCO.
 
 

Ahora
algún
allí
bien
decir
ella
entonces
haber (*)
hacer
ya
hijo
sobre
deber
vivir
usted
lápiz
hermano
hasta
hablar
silla
gente
oír
ayudar
dulce
siempre
nuevo
jugar(*)
más
porque
por qué
tal vez
también
ver(*)
vez
yo
árbol
bonito
luz
país
verde
pizarra
canción
nube
llorar
abuelo
pollo
ventana
corazón
bandera
hora
bajo
hoja
hombre
saber(*)
venir(*)
llamar
llevar
señor
llegar(*)
adiós
caballo
plaza
voz
ahí
hogar
maíz
varios
celebrar
levantar
principal
feliz
subir
gozar
¡ay!
lluvia
sembrar
primavera
volar
nombre
vaca
azul
tiempo
leer(*)
cielo
echar
parecer
volver
seguir
azúcar
arroz
bello
viejo
empezar
recibir(*)
bailar
conocer(*)
servir(*)
nacer
cabeza
cinco
cerca
iglesia
huevo
hermoso
hallar
Gracias, barco
ciudad
ayer
playa
tiza
manzana
oración
seis
viento
beber
siguiente
lavar
fuerza
bosque
música
cine
guerra
buey

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

(*) Los asteriscos que acompañan a algunos verbos indican la necesidad de utilizar sus formas flexivas.


 
 
Atrás
Indice
Siguiente